Cuestionar todo. Trate de tener una mente abierta y escuche a ambos lados. Luego tome una decisión basada en hechos y lógica. Si alguien te dice que hay una manera verdadera (quién sabe, puede haberla) … sé escéptico, al menos.
Es posible que aún llegue a una conclusión “incorrecta”, o una en la que cambie de opinión en el futuro. Esta bien. Nuestra perspectiva cambia a medida que ganamos experiencia y conocimiento. Muchas cosas que pensé que eran correctas cuando era adolescente (que los toques de queda son innecesarios, que el sexo no es tan importante, que TENÍA que ir a la universidad) ahora creo que está mal. Casarme, tener hijos y madurar me ayudó a ver las cosas de una manera diferente.
Ahora tengo un sentido de la moral bastante bien definido, y hay algunos principios por los que moriría (libertad, bienestar de mis hijos). Pero he aprendido que pensar en términos absolutos es peligroso. Realmente no me gusta descubrir que estoy equivocado, pero mientras esté abierto a la posibilidad, puedo tener razón en el futuro. 🙂
Nunca sabemos con certeza si tenemos razón. Una pequeña pieza de información puede cambiar nuestras mentes. La clave, creo, es encontrar un equilibrio. Tome decisiones informadas que pueda respaldar, pero siempre esté abierto a nueva información.
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