Dios es real, y escucha y contesta nuestras oraciones. Personalmente he recibido consuelo, coraje, perdón, integridad y respuestas a las preguntas de mi alma al orar a Dios, nuestro Padre Celestial.
COMO COMENZAR
Para comenzar una oración, diríjase al Padre Celestial directamente. Somos sus hijos, y cuando reconocemos esa relación en la oración, nos acercamos a Él y entendemos nuestro potencial divino. Observe cómo personas de todo el mundo nos recuerdan que todos somos hijos de Dios.
DAR GRACIAS
Como parte de tu oración, da gracias por todas las bendiciones que has recibido de Dios. Las Escrituras enseñan: “Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra nadie se enciende su ira, sino contra los que no confiesan su mano en todas las cosas”. ¿Tienes problemas para recordar tus bendiciones? Pruebe este pequeño ejercicio y vea lo fácil que es crear una larga lista en este momento.
- Haz una lista de todas las personas que bendicen tu vida.
- Enumere sus comodidades materiales.
- Haz una lista de las pruebas que te han fortalecido. Enumere las oportunidades que han bendecido su vida.
- Haz una lista de las verdades que guían tu vida.
- Haz una lista de los milagros que has presenciado. Haz una lista de las lecciones que has aprendido.
- Haz una lista de las cosas buenas que han sucedido hoy.
Con un poco de pensamiento, puede llenar una oración completa con gratitud por todo lo que Dios le ha bendecido en su vida.
PIDE PERDÓN
Debido a la expiación de Jesucristo, cada oración que ofreces puede llenarse de un nuevo comienzo si te arrepientes de tus errores y pecados y buscas el perdón. El Señor está ansioso por perdonarnos si nos acercamos a Él con humildad y confesamos y abandonamos nuestras imperfecciones. Y a través de la Expiación, no solo podemos ser perdonados cada día a través de una oración sincera, sino que también podemos ser fortalecidos para mejorar en el futuro.
BUSCAR BENDICIONES
Podemos buscar las bendiciones, la ayuda, la comprensión y la protección necesarias a través de la oración. Las escrituras enseñan que podemos orar en cualquier lugar, en cualquier momento y por cualquier cosa. Dios siempre escucha nuestras oraciones y las responde de acuerdo con su sabiduría y nuestra fe. A veces las respuestas llegan de inmediato y de la manera que esperamos. A veces toman más tiempo y difieren de nuestras expectativas. Pero podemos confiar en que Dios escucha y contesta cada oración porque nos ama.
CERRANDO NUESTRAS ORACIONES
Cerramos nuestras oraciones en el nombre de Jesucristo. Él es nuestro abogado ante el Padre y está dispuesto a interceder en nuestro nombre porque nos conoce, nos ama y quiere que tengamos éxito. Al orar en su nombre, lo recordamos y todo lo que ha hecho por nosotros para que podamos fortalecer nuestra relación con nuestro Padre Celestial.
Se puede encontrar más información en: | Mormon.org