Fueron transmitidos oralmente y a través de cartas escritas. Un buen ejemplo sería en algunas de las cartas de Pablo, que circulaban antes de que se escribieran los Evangelios, y algunas de las cuales contenían credos cristianos orales tempranos. Un gran ejemplo es 1 Corintios 15. Comenzando en el versículo 3, Pablo dice: “Por lo que recibí te lo transmití”. Esta es una frase rabínica que indica la transmisión de la tradición oral, y es probable que se refiera al momento en que Pablo primero fue a Jerusalén, como se describe en Hechos 9:26. Habría recibido esta tradición oral solo un par de años después de que Jesús fue crucificado.
Luego, Pablo escribe (1 Corintios 15: 3b – 8) lo que la mayoría de los eruditos bíblicos creen que es la tradición oral sobre la muerte, resurrección y apariciones de Cristo. Hay un cambio de estilo definitivo cuando repite lo que recibió oralmente y lo transmitió.