Tanto sí como no.
La sensación de saber qué es lo correcto es un alivio, ya que tiene que tomar menos decisiones si tiene la intención de hacer lo que sabe que es correcto. Por otro lado, lo correcto a veces puede ser bastante perturbador, lo que funciona en la otra dirección.
Ejemplo:
Digamos que alguien está hablando a mis espaldas y que de acuerdo con mis principios debo confrontar a esta persona y comunicarme con ella de la mejor manera disponible para mí, tratando de averiguar por qué, mejorar la relación, etc.
Conducirá a la tranquilidad de no verse atrapado en el diálogo interno sobre qué hacer o cómo, y no sería más fácil dejarlo todo.
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Será inquietante para su tranquilidad abrirse a críticas posiblemente justificadas, celos o lo que sea que sea la motivación para la actividad de la persona, y contrarrestarlo de una manera positiva y perdonadora.
Es mi experiencia, o creencia, difícil de decir cuál en realidad, que tan pronto como aprendes a manejar las cosas en un nivel, la vida te empuja al siguiente. Es decir, los desafíos se vuelven cada vez más difíciles cuanto mejor te conviertes en superarlos. Lo cual es bueno, así que no te equivoques. Queremos expandirnos y crecer como seres humanos, y descubrirá que “lo correcto” se está alejando tan rápido como el horizonte, sin dejar que descanse sobre sus pies.