La tilma, o capa de fibra de cactus, es objeto de unos cuantos milagros, y la pregunta no dice cuál se supone que debe confundir a los ateos. Se ha informado que en una ocasión, uno de los médicos que examinaban la tilma colocó su estetoscopio en la parte inferior del abdomen y escuchó un latido cardíaco a 115 latidos por minuto, la misma frecuencia que para un bebé nonato. Lo que este rumor no nos dice es quién era el médico, quiénes eran los testigos, por qué los médicos de todas las personas debían examinar una reliquia y por qué un médico investigador traería un estetoscopio y elegiría escuchar los latidos del corazón.
Con tantas preguntas sin respuesta, esta afirmación solo debe considerarse como fantasía. Para un ateo, la gran lástima es que una religión que enseña altos valores morales alentaría a algunos de sus miembros a hacer circular declaraciones deshonestas aparentemente destinadas a apuntalar la creencia religiosa. El supuesto milagro fue un latido escuchado por una persona, pero no hay latido.