¿Qué es más perjudicial para la comprensión que el dogma religioso?

La pregunta planteada parece asumir que el dogma religioso es, por definición, perjudicial para la comprensión. Creo que esa suposición es potencialmente perjudicial para la comprensión, ya que descarta cualquier posibilidad de que el dogma religioso pueda tener efectos positivos o neutrales en la comprensión.

Creo que si miras la historia de las ideas, encontrarás que el dogma religioso (que definiré aquí como un conjunto de conclusiones sobre la naturaleza de la realidad extraída de las enseñanzas centrales (doctrina) de los grupos religiosos) ha tenido una relación mucho más complicada con el crecimiento de la comprensión humana que simplemente dañarla o perjudicarla. Señalaría de manera más destacada el trabajo de Averroes, el filósofo y matemático musulmán, e Isaac Newton, el matemático y físico cristiano. El trabajo de ambos estuvo profundamente inspirado, no dañado, por sus compromisos religiosos anteriores, y específicamente por un dogma fundamental, encontrado en muchas religiones, de que Dios es la fuente última del mundo o universo tal como lo conocemos.

Y estas dos luces brillantes, del Islam y el cristianismo, respectivamente, están lejos de ser la excepción a la regla. En nuestros días, Francis Collins, el líder del Proyecto Genoma Humano, es otro más.

Sin embargo, su pregunta tiene una especie de respuesta, si no la que se propuso. La respuesta es “cualquier forma de dogma (conclusión acerca de la naturaleza de la realidad) que luego de un escrutinio posterior resulta ser una conclusión inadecuada o inexacta”. Como ya hemos visto, el dogma de que el dogma religioso es necesariamente perjudicial para la comprensión misma cae en este categoría.

La palabra clave aquí es “prueba”. En el método científico estándar, el dogma que plantea explicaciones no materiales o no físicas para un conjunto dado de datos o condiciones se descarta como una conclusión válida dentro de los límites de la investigación. No está “probado” que sea inadecuado en todos los casos. En cambio, se descarta a priori. Tal “ateísmo metodológico” es crítico para el funcionamiento del método científico en sí mismo, precisamente porque la investigación científica se limita a la materialidad. Sin embargo, este ateísmo metodológico no requiere que los practicantes del método sean ateos, ni impide que su trabajo esté profundamente inspirado por el dogma religioso que pueden tener.

Una actitud despectiva y despectiva disminuirá su capacidad de aprender cosas nuevas.

Sesgo individual. Es la fuente de los dogmas teístas y ateos.