Típicamente, “eterno” describe algo que estuvo presente una cantidad infinita de tiempo en el pasado, actualmente existe en esa forma y estará presente una cantidad infinita de tiempo en el futuro, en otras palabras, existiendo a pesar de no tener principio ni fin. “Eterno” lingüísticamente habla solo de algo que tiene la capacidad de existir por una cantidad infinita de tiempo en el futuro, no de algo que no ha sido creado.
Curiosamente, un antiguo escritor de salmos utilizó un concepto dual de la eternidad para describir una eternidad: “Pero la misericordia del SEÑOR es desde la eternidad hasta la eternidad en los que le temen, y su justicia para los hijos de los niños”, Salmo 103: 78. Sin embargo, en la conversación cotidiana, los dos se usan esencialmente como sinónimos; los humanos podemos de alguna manera envolver nuestras mentes con algo que dura para siempre, pero la idea de que algo siempre haya sido eludió nuestro intelecto.