Pregunta muy interesante, y en realidad es un tema que los eruditos tradicionales del Islam han discutido y debatido durante siglos.
Dios nos cuenta muchas veces sobre el cielo y el infierno en el Corán. Solo podemos suponer que es porque Él quiere que deseemos el cielo, usarlo como motivación para hacer el bien y temer al infierno y usarlo como motivación para evitar el mal comportamiento.
Al mismo tiempo, se nos da la oportunidad de aspirar al objetivo más elevado: adorar a Dios por puro amor a Él. El amor es el mayor motivador en la existencia humana y, en última instancia, es lo que permite a las personas alcanzar la grandeza. Los épicos guerreros eruditos del pasado, como Salah-uddin Al-Ayyubi, no estaban arriesgando sus vidas en el campo de batalla por las chicas bonitas en el cielo: tenían un inquebrantable muerto centrado en su amada, Allah, el maestro de todos los mundos, el más benéfico, el más misericordioso.
Siendo realistas, los seres humanos tendrán fluctuaciones en su nivel de espiritualidad, y todo lo anterior alimenta su comportamiento. Además, las personas nuevas en la fe (incluidos los niños criados en un hogar musulmán) necesitan el cielo y el infierno para motivarlos. Es una realidad que Dios ha creado y nos habló de nuestra guía.
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Eliminar el cielo y el infierno de la ecuación debilita todo el sistema, y mi propia suposición personal es que la religión se desmoronaría sin ella, ya que cultivar el amor (de Dios) es algo que requiere trabajo, disciplina y tiempo. Desde el punto de vista musulmán del mundo, afirmar que el cielo y el infierno no existen sería una gran mentira, y el daño incurrido sería el resultado de la mentira.