Estás preguntando: “¿Es Trump Milton Satanás?” Estoy parafraseando, pero eso es lo que estás preguntando, ¿no?
No, Trump no es Satanás. Es un ególatra, no un villano literario. Satanás podría pronunciar grandes discursos poéticos sobre la marcha. Deletrearía las cosas bien en Twitter. Sus argumentos serían convincentes, respondiendo a las preguntas y necesidades que todos los hombres sienten, especialmente en tiempos de duda y miedo.
Trump voló para engullir un cadáver que se había podrido durante décadas. No realizó una gran matanza. Vio una oportunidad desaprovechada y actuó como un carroñero para adquirir el poder que, antes de su candidatura, había permanecido inactivo e ignorado.
A diferencia de Satanás, no provocó una gran rebelión. Ninguna causa, aparte de un deseo de atención, poder y (sobre todo) dinero lo condujo. Su presidencia es impulsada por su bolsillo personal y su ego.
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No es tan noble o conmovedor como Satanás, especialmente como lo retrata Milton.
Para responder la pregunta un poco más estrictamente: no creo que a Trump le importe dónde gobierna, o en qué condición se encuentra ese estado, siempre que gobierne. Los ricos han estado creando oasis exuberantes y bien defendidos en el medio de las ciudades con condiciones similares a las zonas desmilitarizadas desde hace un tiempo.
Mientras tenga dinero, puede defenderse de Dios, el diablo y la gente por igual. Así ha vivido toda su vida. No va a cambiar ahora.