Lo que mucha gente fuera de Francia no entiende es que hay muchos musulmanes franceses que se están asimilando, en silencio. Conozco varias parejas que son mixtas (origen musulmán – origen no musulmán) y están criando a sus hijos para apreciar ambas culturas, pero no les imponen una opción religiosa. También conozco a muchas personas que son de origen “musulmán”, pero que son ateas o se han convertido a otra religión. Y, por supuesto, hay un gran número de personas que mantienen una especie de identidad musulmana básica (Ramadán, no comen carne de cerdo, sin alcohol), pero más allá de eso no son muy religiosos y participan plenamente en la vida francesa. La mayoría de las personas de las que hablo guardan silencio sobre sus elecciones porque no quieren problemas de su familia, comunidad, etc., pero están allí.
Los problemas que vemos en Francia son más políticos y sociales que religiosos. La religión ha sido adoptada por algunos como un símbolo de resistencia o como un símbolo de rechazo y / o alienación de la sociedad mayoritaria. Si la economía mejorara notablemente y avanzáramos hacia el empleo juvenil pleno o casi pleno, muchos de estos problemas desaparecerían, ya que las personas estarían demasiado ocupadas trabajando y ganando dinero para preocuparse por ellos.