Sí, el satanismo laveyiano (la iglesia de satanás) es un movimiento humanista, y el propio Antón era ateo. Y aunque el humanismo no siempre significa ateísmo, la gran mayoría de los satanistas son ateos. La idea del satanismo no es una religión, sino una filosofía de vida basada en el mito de satanás. El satanismo enseña que, como humanos, nuestro primer deber es para con nosotros mismos, que el egoísmo es una virtud. Esto no se traduce en un egoísmo extremo, sino en una simple creencia de supervivencia del más apto.
Hay otros grupos más pequeños de Satanistas que creen en un Satanás real. Sin embargo, estos grupos tienden a identificarse como Lucifirian. E incluso entonces, no creen en Satanás como lo hace un cristiano. Por el contrario, creen en un tema cósmico en el que Satanás es simplemente una parte. Creen que Satanás, Prometeo y otras historias de “portadores de luz” son sobre un ser que creen que se preocupa por la humanidad de una manera que otros dioses no.