No sé a qué te refieres con reconocer, pero ¿los amamos? Por supuesto lo hacemos. Son la familia amada de nuestro amado profeta (ﷺ). Y no solo amamos a algunos, sino a todos (a los musulmanes, naturalmente, a los sunitas no les gusta su tío; Abu Lahab, aunque tampoco decimos nada sobre él). Amamos a la progenie del profeta, a sus esposas, a sus primos de la forma en que los amó, y cualquier persona que te diga lo contrario te está mintiendo, francamente. Sin embargo, no llegamos a extremos al alabarlos o darles un estado de santidad o hacerlos intercesores.
PD: existe el argumento de que alabamos a sus asesinos. Esto es basura total. Siempre que se establece con narraciones auténticas que alguien realmente los dañó, consideramos que la persona es un pecador, y su acto es una atrocidad. Sin embargo, no vamos por la borda y los declaramos como kaffir, ya que matar a un musulmán no necesariamente se traduce en un acto de kufr, ni tampoco emitimos fallos alegando que maldecirlos es mejor que decir ‘bismillah’ antes de comer. Dejamos su asunto a Alá para que lo juzgue en su totalidad, especialmente porque nuestro juicio y nuestras maldiciones no tendrán ningún efecto sobre ellos en el más allá de todos modos.