Para mí, el Viernes Santo es un buen momento para reflexionar sobre la vida y la muerte.
Para entender la vida, necesitas entender la muerte.
Esté dispuesto a enfrentar la muerte y lo que suceda después para poder vivir una vida mejor.
Es extraño pero cierto que no puedes apreciar completamente la vida si no te das cuenta de que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina.
- Él cree en Jesús, el diablo y la Biblia. Yo no. ¿Esta relación está destinada al fracaso?
- ¿Por qué algunos negaron la crucifixión y la resurrección?
- ¿Era Jesucristo vegetariano?
- ¿Creía Jesús que la violencia alguna vez estuvo justificada?
- ¿Cómo vivimos para Jesús en un mundo construido con dinero, éxito, poder y posesiones?
Si no crees que puedas morir, nunca te transformarás para crear un futuro mejor.
Del mismo modo, si no cree que va a fallar, nunca querrá cambiar.
Vivir verdaderamente es morir para ti mismo.
Cuando te mueres a ti mismo, puedes vivir para una misión que es mucho más grande que tú.
Una vida sin sueños y sin propósito es mera existencia.
No tener algo que esperar es peor que la muerte.
Vives solo cuando tienes un sentido de significado y destino.
El Viernes Santo es un buen momento para reflexionar sobre el profundo significado de la muerte del Señor Jesucristo.
La misión de Cristo era que nuestro Creador se convirtiera en uno entre nosotros.
A través de su muerte, ocupó nuestro lugar y pagó el precio más alto por todos nuestros errores.
Él demostró el mayor amor para que usted y yo podamos volver a nuestro Creador y vivir Su glorioso plan para nosotros.
Por lo tanto, la vida y la muerte deben verse desde la perspectiva de la eternidad.
Vivir para lo que realmente importa comienza justo donde estás.
Ahora mismo.
Por lo tanto, no tengas miedo a la muerte.
Ten más miedo de no estar viviendo como tu Creador quiere que vivas.
La vida no se trata de cuánto tiempo vives sino de si el bien que has hecho durará más allá de tu vida.
El Viernes Santo es una celebración de la muerte terrenal de Cristo. Él murió por nosotros para que podamos vivir, y vivir en abundancia y eternamente.
La muerte no es el acto final.
La muerte es solo otra puerta para salir de esta vida y entrar en una vida más gloriosa.
La muerte no es más que una señal para comenzar una sinfonía eterna de amor, alegría y paz, una celebración que durará para siempre.